18 de agosto de 2014
9 de agosto de 2014
8 de agosto de 2014
3 de agosto de 2014
28 de julio de 2014
PERDONAR
José Luís Prieto.
El camino para aprender a amar se hace “Perdonando”, quien desea crecer en el amor lo logra viviendo en el perdón.
Perdonar
es el camino de la liberación, el que realmente se libera es quien
perdona, echando fuera de su alma todo rencor y la venganza que
solamente lo envilece y lo consume.
Perdonar a pesar de tener razón y mil justificaciones para no hacerlo.
Perdonar cuando te han ofendido y humillado, así se manifiesta la grandeza del corazón.
Solamente el que ama auténticamente puede decir, perdono y olvido.
Perdonar es cuando a pesar de haber sido ofendido te atreves a dar una sonrisa de amor.
Deja hoy tus rencores, ese recuerdo que anhela ver al que te ha ofendido de rodillas pidiendo clemencia.
Deja
hoy ese fuego que enciende tu cólera y llena tu ser de rabia y de
rencor. Aparta ese sentimiento que tienes cuando ha sido pisoteado tu
orgullo y has sido lastimado en lo más profundo, cuando deseas con todas
tus fuerzas ver destruido y humillado a quien te ha ofendido.
¿Serías capaz de perdonar a ese amigo que te traicionó, o aquella ofensa de quien tu creías no te podía fallar?
¿Serás capaz de llenar tu alforja de amor y olvido, y salir al encuentro con lo único que le puedes ofrecer, tu perdón?
Ahora puedes ser libre, perdonar y olvidar, eleva tu alma a aquel que te perdonó y encuentra la paz.
Dios,
sé que tu grandeza y tu más sublime expresión de amor es perdonar. Dame
la sabiduría, la comprensión y la fuerza para no darle espacio ni
tregua al odio y ser capaz de perdonar y vivir por los demás.
Señor,
tu lo sabes mejor que nadie, conoces el corazón del hombre y sabes que
hoy deseo amar como nunca imaginé, Señor gracias, porque hoy al fin he
perdonado por amor.
“Hoy perdono para siempre y arranco de
mi alma todos aquellos rencores que me envilecen y me atan al pasado,
hoy estoy dispuesto a olvidar, hoy elijo el camino del amor”
25 de julio de 2014
10 de julio de 2014
JESÚS TE DICE ...
| No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. | |
|
Dime
por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame
que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón ; y ¿no
ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu
corazón especialmente ama?
¿Traes
ahora mismo entre manos algún Proyecto? Cuéntamelo todo
minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿qué piensas? ¿qué deseas? ¿qué
quieres que haga por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? ¿qué
desearías hacer por ellos?
¿Y
por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer
algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que
viven quizás olvidados de Mí?
¿Sientes
acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada,
tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién
lastimó tu amor propio ? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi
Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías,
que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en
brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes;
todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.
Ahora
bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la
familia, al estudio... ; pero no olvides los quince minutos de grata
conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del
santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento,
resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también
tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón
más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás
cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.
jesús
|
|
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
REFLEXIONES CON MARIALEJANDRA
HAZ BIEN Y NO MIRES A QUIEN, RECUERDA QUE EN LA VIDA TODO SE REGRESA LO BUENO Y LO MALO QUE HAGAS. FELIZ DIA. DIOS TE BENDIGA.
REFLEXIONES CON MARIALEJANDRA
REFLEXIONES CON MARIALEJANDRA
-
►
2021
(17)
- ► septiembre (3)
-
►
2020
(25)
- ► septiembre (3)
-
►
2019
(67)
- ► septiembre (5)
-
►
2018
(120)
- ► septiembre (8)
-
►
2017
(117)
- ► septiembre (6)
-
►
2016
(83)
- ► septiembre (8)
-
►
2015
(52)
- ► septiembre (5)
-
►
2014
(48)
- ► septiembre (7)
-
►
2013
(26)
- ► septiembre (2)







